Participación y Sociedad Civil
Participar, este es el verbo que se echó de menos en los anteriores gobiernos de la Concertación y es que todavía está en veremos.
Participar implica que la población ejerce su derecho a influir en las deciciones estatales, a fiscalizar a quienes ha mandatado y a las autoridades designadas, a exigir rendición de cuentas y a exigir la revocatoria de mandato.
La participación puede ser individual, pero en lo posible debe ser organizada. Una población que no está organizada no puede ejercer con eficacia su derecho a influir, fiscalizar, exigir rendición de cuentas ni revocatoria de mandato.
Por una parte ello requiere del fortalecimiento de la sociedad civil, pero también y sobre todo, de entender que sociedad civil no son sólo las ONGs, son sociedad civil los sindicatos, las federaciones y confederaciones de sindicatos, las asociaciones gremiales, las organizaciones comunitarias funcionales y territoriales, los movimientos sociales.
Mientras en Chile los sindicatos y demás organizaciones semejantes sigan esmirriados, alicaídos o inexistentes, o haciendo parte de clientelas de determinados caciques polìticos, no podremos decir que la sociedad civil está fortalecida.
La participación no es sólo organización (aunque ésta sea condición indispensable), también lo es información, capacitación, y mecanismos (estructuras) que generen oportunidades de influir, fiscalizar, exigir.
¿Qué posibilidades reales tienen los adultos mayores de participar en la reforma del sistema previsional, por ejemplo? ¿Qué posibilidades reales tienen los trabajadores de participar en decisiones relacionadas con las leyes laborales? ¿Qué posibilidades reales tienen los estudiantes de participar en las decisiones relacionadas con el derecho a la educación, etc.?
Es cierto, la participación depende principalmente de quienes deben participar, de ellos depende tomarse la participación, pero también de las oportunidades y canales que genere un gobierno que se dice más cercano a los intereses populares.
No basta con decisiones "maternalistas" o asistenciales.
Participar implica que la población ejerce su derecho a influir en las deciciones estatales, a fiscalizar a quienes ha mandatado y a las autoridades designadas, a exigir rendición de cuentas y a exigir la revocatoria de mandato.
La participación puede ser individual, pero en lo posible debe ser organizada. Una población que no está organizada no puede ejercer con eficacia su derecho a influir, fiscalizar, exigir rendición de cuentas ni revocatoria de mandato.
Por una parte ello requiere del fortalecimiento de la sociedad civil, pero también y sobre todo, de entender que sociedad civil no son sólo las ONGs, son sociedad civil los sindicatos, las federaciones y confederaciones de sindicatos, las asociaciones gremiales, las organizaciones comunitarias funcionales y territoriales, los movimientos sociales.
Mientras en Chile los sindicatos y demás organizaciones semejantes sigan esmirriados, alicaídos o inexistentes, o haciendo parte de clientelas de determinados caciques polìticos, no podremos decir que la sociedad civil está fortalecida.
La participación no es sólo organización (aunque ésta sea condición indispensable), también lo es información, capacitación, y mecanismos (estructuras) que generen oportunidades de influir, fiscalizar, exigir.
¿Qué posibilidades reales tienen los adultos mayores de participar en la reforma del sistema previsional, por ejemplo? ¿Qué posibilidades reales tienen los trabajadores de participar en decisiones relacionadas con las leyes laborales? ¿Qué posibilidades reales tienen los estudiantes de participar en las decisiones relacionadas con el derecho a la educación, etc.?
Es cierto, la participación depende principalmente de quienes deben participar, de ellos depende tomarse la participación, pero también de las oportunidades y canales que genere un gobierno que se dice más cercano a los intereses populares.
No basta con decisiones "maternalistas" o asistenciales.

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